Opinión / Columna
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Ernesto Díaz Martínez
El PRI en busca de la gubernatura de Jalisco
El Occidental
19 de agosto de 2009
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Este jueves 13 de agosto el Consejo Político del Partido Revolucionario Institucional en el estado de Jalisco, ha decidió ratificar a Rafael González Pimienta como presidente sustituto del Comité Estatal hasta diciembre de 2011. González Pimienta se venía haciendo cargo de la dirigencia estatal tras la renuncia de Javier Guízar Macías, un personaje gris famoso sólo por haber matado un perrito a balazos.
Guízar Macías hizo todo un cochinero imponiendo candidatos a regidores en diversas planillas en forma arbitraria, incluida la de Guadalajara. Debió renunciar a la Presidencia estatal de su partido por presión de priístas indignados por su intromisión indebida en la designación de candidatos a regidores.
Por su parte, la ratificación de González Pimienta deja en claro que los priístas están decididos a competir en serio por la gubernatura en el año 2012; de lo contrario, hubieran hecho regresar por la puerta grande al señor Guízar Macías. Pero antes, resulta importante analizar con qué actitud se proponen enfrentar la competencia ya desde ahora.
En principio se antoja que los dirigentes priístas debieran alejarse de diagnósticos propios de la soberbia y el auto elogio, como resistirse a reconocer que sus triunfos recientes son multifactoriales, y obedecen principalmente al voto de castigo y no a la inercia o sólo a supuestas virtudes de sus candidatos o de sus campañas.
El propio González Pimienta quiere proponer que las victorias del PRI Jalisco obedecen a su habilidad para adaptarse a los cambios; expresión que encierra un tufo fétido de desprecio a la capacidad ciudadana de repudiar en las urnas la soberbia, el manejo caprichudo del dinero de todos, las mentadas de madre y toda clase de abusos al amparo del poder.
Es cierto, los priístas tienen la posibilidad de recuperar la gubernatura, pero los panistas no están muertos, además de que no puede descartarse al PRD a partir de Tlajomulco de Zúñiga con Enrique Alfaro y su conexión al Movimiento Ciudadano de López Obrador.
Sin bien es cierto que el PRI ha dado un paso importante para recuperar la gubernatura de Jalisco al deshacerse de Guízar Macías, le resulta imperativo a su nuevo dirigente aprender pronto que el actor principal de las votaciones es la mayoría ciudadana, que somos el segmento que tiene asegurada su participación y que, se quiera o no, ahora los votos deciden el rumbo de la política. Si no, que se pregunte a quienes se marearon por triunfos fundados en explosiones de alcantarillas y abusos de caciques soberbios.
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