Opinión / Columna
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Rodrigo Moreno Trujillo
Elecciones 2009: Nuevo balance en el poder
El Occidental
21 de julio de 2009
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JUSTICIA Y DEMOCRACIA
El pasado 5 de julio, los mexicanos fuimos testigos de un ejercicio cívico que marcará los destinos del escenario nacional para los próximos años en nuestro país. Podemos rescatar tres grandes reflexiones en torno a los resultados de los comicios; en principio, que la sociedad mexicana determinó cuestionar las decisiones de gobierno adoptadas por el partido en el poder.
Muchos especialistas opinan que imperó más entre los electores el voto de castigo al partido en el Gobierno, que un convencimiento profundo y real del principal instituto político en la oposición.
No obstante, fue notoria en esta elección, la consumación de un triunfo anunciado desde hace más de seis meses por las principales casas encuestadoras, que avizoraban un escenario con una nueva primera minoría en la Cámara de Diputados, y el triunfo de la misma corriente en las principales gubernaturas en juego. No sobra poner el acento, en la apuesta por la alternancia que se dio en plazas municipales considerados bastiones del partido oficial como Guadalajara, Cuernavaca y Guanajuato.
Las causas de este revés electoral para el partido del Presidente de la República pueden explicarse desde muchas aristas. Podemos partir del natural desgaste que implica el ejercicio de gobierno, la toma de decisiones y las circunstancias políticas, económicas y sociales prevalecientes.
Aunado a ello, tenemos la creciente tasa de desocupación que ha tenido un impacto innegable en el ánimo de la gente; la creciente violencia, los niveles de impunidad, las campañas de "contraste" o campañas negativas y una larga de lista razones.
Que no podemos dejar de reconocer que el gobierno actual no es único responsable de muchas de ellas, sin embargo, su labor en la búsqueda de las soluciones apremia a los mexicanos y el 5 de julio fue una muestra clara.
La nueva conformación geopolítica de nuestro país tendrá un partido en la oposición erigido como primera fuerza, quizá con alianza con algún otro partido podría alcanzar la mayoría absoluta, lo que le irrogaría una serie de facultades constitucionales importantes como el tema del presupuesto, impulsar o mandar a la congeladora reformar a diversas leyes, sacar nombramientos de funcionarios claves en el organigrama gubernamental e incluso la posibilidad de construir acuerdos para modificar la Constitución.
Además, a través de los gobiernos emanados de sus militantes, tendrá el control de la mayoría de los gobiernos locales, estales y ayuntamientos, con lo cual dispondrá de una posición privilegiada de cara al Gobierno federal.
Este último, necesariamente tendrá que negociar para sacar adelante en los restantes tres años, los proyectos de gobierno que se presenten.
El segundo punto a rescatar es sin duda, el tema del llamado "anulismo", que alcanzó cifras atractivas que reflejan un fuerte llamado ciudadano a la reivindicación de la política. Los votos nulos deben interpretarse como una manifestación de hastío social hacia el sistema político, pues en la práctica se torna infuncional, pues no cumple el objeto para el que está creado, lo cual es responsabilidad de todos en la medida que no hemos aportado lo necesario para su eficaz operación.
El tercer tema que me despierta esta elección, es el índice de abstencionismo (55.32%) que se ubica en términos generales por los mismos niveles que hace seis años.
Sumados los votos nulos, con los ciudadanos que decidieron por cualquier motivo no acudir a las urnas, nos dan un parámetro a medir de cara a la elección presidencial de 2012.
Será sin duda un reto para los partidos políticos, para el IFE, y para todas las autoridades mexicanas, darles nuevos motivos a esos ciudadanos para que reconsideren su postura y participen en el proceso democrático y pacífico de renovar el poder.
Podemos empezar, de parte de los partidos que no obtuvieron el respaldo social, por asumir un papel cívico y reconocer la derrota, meditar sus causas y trabajar arduamente para reconquistar la confianza popular en base a un papel responsable, honesto y abierto.
Los que ganaron, deben asumir como un gran reto, el mandato de las mayorías, pero deberán entender también que cada día serán evaluados, y todos sus actos y decisiones deberán pasar por el tamiz del escrutinio público.
La lección que me deja esta jornada, que comparto con ustedes, es que la insatisfacción por las promesas incumplidas, las circunstancias adversas, las malas decisiones y los excesos y arbitrariedades pueden costar muy caro a cualquiera, sin importar lo bien posicionado o lo organizada que sea su estructura. La conciencia del pueblo es paciente y generosa, pero no olvida.
* Académico y analista electoral.
analisis@notiemp.com
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