Opinión / Columna
 
Turismo 20 - 20 
Octavio González Reyes 
Juegan al teléfono descompuesto
El Occidental
15 de junio de 2009

  La industria turística nacional sigue en crisis, y es que las campañas promocionales oficiales y las "grandes ideas publicitarias" vendidas muy oportunamente al sector privado sólo están generando gasto y muy poca recuperación del turismo nacional, mientras tanto, el turismo extranjero sigue llegando a cuentagotas a los principales destinos.

La caída de la industria aérea, la contracción de la economía y la pandemia de la influenza A-H1N1 siguen haciendo estragos en el empleo turístico, y la economía, no obstante los canales de la televisión mexicana corresponden a las grandes inversiones de la campaña "Vive México" con reportajes improvisados de lugares y atractivos, principalmente del sureste mexicano, que muy pocas personas podrán visitar en su vida; la causa es que sus precios siguen fuera de la realidad económica.

Y si fuera por un manejo adecuado de los tiempos aíre, como acontece en las campañas políticas, la promoción de los demás destinos nacionales brilla por su ausencia, y no digamos la difusión de los atractivos de Jalisco, por más esfuerzos que hagan Alejandro Fernández y Lorena Ochoa, embajadores turísticos del estado.

Tampoco la realización de un par de conciertos, el 20 de junio en el malecón de Puerto Vallarta y el 27 en la Minerva de Guadalajara, serán una solución al problema, aunque sí hay que reconocerlo, distraerán a la gente del desempleo y el bajo ingreso económico de la actividad turística; pan y circo en tiempos electorales, para pueblos cansados por la falta de oportunidades.

Así que las autoridades están haciendo lo suyo, gastando el dinero público en aspirinas caras con efecto de poca duración, y el sector privado turístico, ante la falta de liderazgos auténticos y comprometidos, sigue como cordero todas estas iniciativas y todavía las agradece a nombre de la industria.

Claro, habrá quién diga que peor es no hacer nada, y están en lo correcto, pero lo que se está haciendo frente a crisis verdaderas es demostrar que la actividad turística se rige por la improvisación y el conformismo, cuando frente a la caída drástica del turismo en México se deberían - y esto es un llamado a tantas y tantas comisiones legislativas- buscar soluciones de fondo para que el desarrollo de la actividad no fuera tan endeble.

Un buen principio sería pensar en el mediano y largo plazo, ya que las medidas adoptadas hasta ahora lamentablemente son reactivas y poco productivas, es decir, se debe planear la actividad turística con un mayor sentido profesional, que procure ocupaciones hoteleras más estables a lo largo del año, ya que se trata de proteger el empleo y el ingreso de los destinos turísticos.

Así que, mientras vivamos en un país cuyas vacaciones se rigen por el calendario escolar, causando tumultos y abusos en las semanas santa y pascua, 40 días del verano y 15 días de invierno y fuertes caídas de ocupación nacional el resto del año, seguiremos formando parte del mapa turístico tercermundista.
 
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