Opinión / Columna
 
Luis David González González 
Incentivemos a nuestros emprendedores agricultores
El Occidental
26 de mayo de 2009

  SENTIDO COMÚN

Mucho se ha discutido en referencia a la conveniencia del Tratado de Libre Comercio con América del Norte. Los campesinos ahora se dan golpes de pecho, al sentir desventaja frente a la competencia feroz de los agricultores de Estados Unidos y Canadá.

Al ver las recientes manifestaciones al respecto, no me queda más que asombrarme del México bizarro en el que estamos viviendo, ya que ahora algunos representantes priístas gritan que fue "injusto", cuando ellos fueron los principales negociadores de este acuerdo comercial.

Mi familia es de agricultores, y desde pequeño, mi periodo de vacaciones lo pasaba al lado de mi abuelo, ayudando en las tareas propias del campo: sembrar, abonar, limpiar la milpa y después pizcar la mazorca para poder guardar la semilla para el ciclo siguiente. Me tocó desgranar, cortar la milpa para hacer el silo, y así tener alimento para el ganado en tiempo de estiaje.

Conozco el gran trabajo que es cultivar la tierra y el producto de ella, utilizarlo como forraje para los animales, y engordarlos hasta que estén listos para pasarlos al consumo humano.

Este aprendizaje que me tocó vivir en mi niñez, me da la pauta para poder definir sin temor a equivocarme que el campo sí es productivo, pero siempre y cuando se utilicen los más modernos métodos de cultivo y se incentive el asociacionismo.

El grave problema que actualmente tienen algunos campesinos, viene derivado del sistema de organización de la tierra, denominado reparto agrario, y que convirtió al campo mexicano en cientos de miles de micro-parcelas tan pequeñas que es improductivo cultivarlas.

Aunado a esto, nuestro pueblo se ha empecinado en seguir con los cultivos que son "commodities" como: maíz, frijol, caña de azúcar, trigo, etcétera y hace a un lado algunos cultivos que por la región y la demanda, pueden significar mayores ingresos para su familia.

Ejemplos de ganadores tenemos a los jitomateros de Sinaloa, los aguacateros de Michoacán, los avicultores de Jalisco, los engordadores de porcinos de Yucatán, los ganaderos de Chihuahua, los productores de hortalizas de Guanajuato, o los floricultores del Estado de México, y un sinnúmero de mexicanos que están aprovechando la oportunidad de fronteras abiertas.

Sólo por recordar un par de casos de éxito de asociacionismo en Jalisco, está el de los productores de agave de Amatitán, quienes al ver que no podían vender a buen precio el agave que cultivaban , decidieron crear una marca de tequila denominada "Regional" y que ha sobrevivido a lo largo ya de más de 10 años. También están los productores de leche de la cuenca de los Altos, quienes organizados y unidos, han logrado poner una forrajera, enfriadores para recolección de leche y más infraestructura que los hace fuertes como agrupación.

Sin ser un experto en el tema, creo que la apertura comercial ha permitido el abaratamiento de los insumos y maquinaria para la agricultura, y el acceso a granos para forraje más económicos, la importación de tecnología más avanzada y a mejor costo, y muchas ventajas más, que nos deben hacer reflexionar si en verdad fue un error o simplemente, desaprovechamos el tiempo de gracia que nos dieron las otras naciones al negociar, y nos quedamos dormidos en nuestros laureles.

El mundo no es el mismo que hace 20 años, hoy, las economías ganadoras son las que se encuentran abiertas y son receptoras de la inversión multinacional. Nuestro campo tiene la oportunidad de especializarse y volverse campeón en lo que seamos competitivos.

Si los campesinos siguen empecinados a volver al pasado, es una grave señal de que "el árbol no los ha dejado ver el bosque". Ayudémoslos a mejorar su visión empresarial y ganadora a través de programas que incentive a los que más producen y se asocian, y no a los que sólo lo hacen por recibir un subsidio.

* Industrial y académico.

analisis@notiemp.com
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas