Opinión / Columna
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Juan M. Negrete
Filosofía, siempre sí
El Occidental
24 de mayo de 2009
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Cada semana otorga material de oro para nuestro acostumbrado comentario dominical. Los cuatro lectores que congrega esta columna están enterados de que el interés va dirigido hacia los aspectos espinosos del acontecer político, en los que es fácil perderse. Es confusión no privativa de la política mexicana. En todo el mundo y en todos los tiempos aparece lo político como tarea propia de locos y loqueros. Cumple pues tener buen ojo y antenas templadas para hallarle la cuadratura al círculo.
Hoy iremos de nuevo a lo de la enseñanza de la filosofía en el bachillerato, porque estuvo viviendo una situación conflictiva que parece haber sido conjurada. Los señores de la SEP habían decretado sus exequias. Una forma escolar medio enmarañada contenía el veneno necesario para darle la puntilla. No tiene mucho caso fatigar al sufrido lector con las machincuepas de dichos cambios. Simplemente estaba en marcha un esquema en el que ya no aparecían las materias que componen el tronco filosófico: ética, estética, lógica, teoría del conocimiento y otras.
La sociedad mexicana y, como dato particular a señalar también la tapatía, debe estar contenta de que su comunidad filosófica reaccionara con vigor y se defendiera de la agresión. Era una mutilación grave la que se cocinaba. La muchachada filosófica levantó la voz y fue escuchada. En el futuro próximo, la pretensión de mocharle el tramo humanístico y crítico a la formación escolar no va a proceder. De eso se harán cargo los mismos que defendieron su derecho y el de sus educandos a no ser pisoteados.
Es una buena noticia. El panorama siempre está teñido de negro. Pero a veces brillan algunos resplandores, como el presente. Nuestros filósofos mostraron brío y decisión. No podía haber sido de otra manera. Porque si ya ni ellos levantan la voz, mala señal. Querría decir que entonces ya todo está perdido. Con lo vivido en estos días, alguna esperanza queda de que le hallemos salida a tanto mal que nos atosiga. Pero veamos brevemente lo que ocurrió en esta discusión particular.
A todos los que acuden o acudieron a las aulas, a nivel bachillerato, les resulta familiar el debate sobre las actitudes morales, sobre los valores de la vida, sobre las polémicas en torno a si lo que sabemos es cierto y confiable, sobre si son de admitirse o de rechazarse las creencias y las informaciones que recibimos como inamovibles. Es un tramo escolar muy sugerente y creativo. Es la época de nuestra vida en la que tenemos disposición para ocuparnos de tales asuntos. Es cuando estamos puestos y dispuestos a aprender a cuestionar con sentido a las autoridades constituidas, llámense papás, maestros, curas, gobernantes, jueces, milicos y otras figuras más.
En la SEP existen instancias de revisión y evaluación permanente del quehacer escolar. Por eso no es de extrañar que de repente se presenten nuevas fórmulas operativas como más deseables, como más eficientes. Y que sean instrumentadas para su aplicación. Hasta ahí está bien. Pero entre las últimas de sus revisiones, aprobaron la RIEMS, esto es, una Reforma Integral de la Educación Media Superior. La aprobaron y la echaron a andar, como debe ser. Sólo que una vez que empezaron a ser conocidas las particularidades de esta reforma, se le detectó un gran hueco, como el del hoyo de ozono de la antártica: la grave ausencia de las materias de corte humanístico; su grave carencia pues de orientación filosófica.
La protesta, por parte de la comunidad de filósofos del país, no se hizo esperar. La Subsecretaría de Educación Media Superior contestó diciendo que "no era real" la mutilación denunciada. Que la orientación filosófica estaba presente. Sólo que ahora su presencia estaba contenida de manera "transversal". Insisto en que no voy a fatigar a mis caros lectores con las sutilezas de estos vericuetos. Se trataba de una típica salida por peteneras, una forma de escurrir el bulto. Pero quererle jugar cubano a los filósofos es como querer leerle las manos a los gitanos.
¡Qué bueno que así sea! Porque no sólo se iban al caño las materias filosóficas. Desaparecían la literatura, la historia, el civismo, la política y más yerbas. Por eso debemos estar de plácemes. Los filósofos, defendiendo como canes enfurecidos sus espacios, rescatan estas materias humanísticas y sociales. La SEP reculó. Anteayer, viernes 22, en una sesión de trabajo con la comunidad filosófica, acordó abrir un nuevo bloque con estas materias, que habían eliminado de manera descuidada o aviesa. Reportan una votación unánime. El subsecretario Miguel Székely aclaró que todo se debió a una confusión; que nunca fue intención etcétera, etcétera.... declaraciones de rigor. El hecho es que se subsana el paso y al menos esta agresión, por hoy, no procedió.
Lo que sigue: no dormirse en sus laureles. Porque a nivel local, los directivos de nuestra bella universidad estatal, que siempre andan adivinándole las intenciones al gobierno del centro (léase, de lambiscones), ya habían echado a andar la modificación de los planes del bachillerato y ya iban en la segunda etapa. O sea que la filosofía en la UdeG ya había pasado a mejor vida. Ahora van a tener que rectificar. La gente profesional del Departamento de Filosofía está en pláticas con la del SEMS para supervisar que las cosas sean hechas con atingencia y seriedad. En ésas andamos. No bastará con esto pues, pero fue un primer paso.
Por eso digo que amerita lanzar un 'hurra', por esta vez, a nuestros filósofos. Hasta los de Guadalajara fuimos al baile y expusimos nuestra oposición a una medida tan desastrada. Increíble: "hicimos a un lado nuestra cobardía". El jueves 21, el auditorio Salvador Allende del CUCSH lució lleno y combativo. Éste es un hecho que tiene que quedar registrado en los anales de la historia de Jalisco, como acto sin precedentes. Ojalá no se apague pronto el ocote.
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