Opinión / Columna
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Guillermo Cosío Vidaurri
¡Inequidad gubernamental!
El Occidental
18 de mayo de 2009
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Siempre he creído en la equidad y así lo he practicado en la medida en que lo he podido hacer. Por esa razón, no tuve menos de incomodarme al conocer el trato diferencial que el Gobernador del Estado otorgó a dos equipos de futbol de nuestra entidad, cuando ambos se encontraban en igualdad de circunstancias, en razón de las previsiones decretadas por el Ejecutivo para paliar la influenza A-H1N1 que ha golpeado a Jalisco y fue factor determinante para la suspensión de muchas actividades, incluyendo clases en los planteles educativos, y el que se prohibiera la apertura de centros de esparcimiento y de otras empresas generadoras de empleo, cuyo cierre temporal dañó severamente la economía jalisciense y privó de sus diarios ingresos a miles de trabajadores que generalmente viven al día, como es el caso de los expendedores de boletos en los centros de espectáculos y de los trabajadores de bares, discotecas y taxistas que prestan servicio de transporte en los llamados antros.
El sábado 9 de mayo, estando vigente la serie de suspensiones decretadas por el Gobernador, se privó al Club de Futbol Atlas de Guadalajara, del derecho de poner a la venta el boletaje correspondiente al partido que se jugó en la noche de ese día, y con ello se le coartó la oportunidad de obtener ingresos de taquilla, -que mucho le hubiesen ayudado a cubrir compromisos que tenía con los jugadores del equipo- pero además, les canceló la opción de contar con su público (lo que de alguna manera influyó en el resultado final del partido) algo que, comparativamente sí pudo tener a su favor el equipo Puebla, que en la misma jornada contendió con el de la Universidad Autónoma de Guadalajara, y pudo así lograr con el apoyo en tribuna de sus partidarios, arrancar un valioso empate a sus adversarios, lo que les impulsó para alcanzar un lugar en la etapa final del torneo; de la cual, desafortunadamente, quedarán fuera dos equipos emblemáticos de Jalisco, como son considerados el Atlas y el Guadalajara.
Por eso fue motivo de extrañeza que estando aún de por medio la emergencia y las suspensiones decretadas para atemperar la influenza, de repente, el lunes 11, el Gobierno de Jalisco, hubiese autorizado al equipo patrocinado por la U.A.G., a realizar con asistencia de público el juego que sostuvieron el miércoles 13, favoreciéndole de esa manera, tanto en lo económico, como en lo anímico. En esas condiciones el equipo pudo contar con el apoyo de sus partidarios y su tradicional porra, y al mismo tiempo hacerse de ingresos para nutrirse económicamente.
Para mí, todo lo anterior no sería criticable o censurable, de no ser por el hecho de que la actitud gubernamental no ha sido equitativa ni igualitaria en el caso de dos clubes jaliscienses. Ambos en circunstancias idénticas deberían haber sido objeto de un trato similar. Es decir: al Atlas se le debió haber permitido abrir las puertas del Estadio Jalisco, para que ingresaran los espectadores, aplicando los mismos razonamientos que favorecieron a la U.A.G.; fijándole medidas de seguridad en condiciones similares a las señaladas al otro equipo ya citado.
Al respecto, surge una interrogante: ¿Por qué razón en un caso así, y en otro no?, ¿qué criterio se siguió para conceder a uno lo que al otro se negó?, ¿qué influencias se movieron a favor del primero o que apoyos le faltó solicitar al segundo para que fuese idénticamente favorecido?
Si para autorizar la apertura del estadio 3 de Marzo, el día 13 se consideró que ya había pasado lo más grave de la epidemia A-H1N1, ¿por qué hasta el día 17 se mantuvieron subsistentes las medidas que tuvieron cerrados los planteles escolares? Todas esas cuestiones no pueden ser ignoradas por la autoridad. La Ley debe de ser pareja para todos los individuos y no pueden establecerse situaciones de privilegio a favor de nadie, so pena de actuar mal.
La autoridad en cada caso debe y tiene obligación de conducirse juiciosamente, dejando al margen posturas egoístas o particularidades fincadas en criterios subjetivos.
¡Qué lástima que en el caso del equipo Atlas, no se hubiesen analizado los aspectos que en cambio se tomaron en cuenta en un caso diverso!
Con su actitud, el Gobernador del Estado dio margen a que se piense, y con razón, que el Ejecutivo tiene dos varas para medir la misma tela, o de que aplicó en este asunto el viejo criterio de que a los amigos justicia y gracia y a los demás justicia a secas.
Al través de este razonamiento no resulta ocioso considerar que el Gobernador es más amigo del club sostenido por la U.A.G., que de los socios que representan al Atlas, y pasó por alto que este equipo cuenta con una gran tradición y hubiese sido merecedor, en momentos difíciles para su supervivencia, de la comprensión del gobernante del estado.
Pero en fin: a estas alturas el mal se hizo y a los partidarios del Atlas solamente les queda el lamentarse. Ahora bien y con el propósito de que no se piense que estos comentarios son producto de mi simpatía deportiva, dejo en claro no ser partidario del Atlas, ni adversario de los Tecos. Mi observación no es partidista y sólo se finca en un afán de apego a la equidad que tiene que ser consustancial al gobernante de un estado y a quienes como funcionarios dependen de su mando.
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