Opinión / Columna
 
Luis David González González 
El que se va... ¿se calla?
El Occidental
19 de mayo de 2009

  SENTIDO COMÚN

Con singular sorpresa, los ciudadanos que vivimos la crisis del año de 1985 y que conocimos a Miguel de la Madrid Hurtado, nos dimos cuenta de que aquel ex presidente gris, que pretendimos borrar de nuestra memoria con el paso del tiempo, seguía vivo y declarando lo que todo mundo conoce a base de rumores y leyendas urbanas.

Lo curioso del caso es que la conductora de esta singular entrevista, Carmen Aristegui, es una connotada y profesional reportera que se ha caracterizado por la veracidad de su dicho, y sobre todo, con una gran reputación (mucho más grande que la de cualquier ex presidente) profesional.

En sus palabras, emitidas pausadamente pero con firmeza, el ex presidente De la Madrid reafirma el dicho del ex secretario Luis Téllez, quien en una conversación telefónica privada nos da a conocer la falta de honradez y probidad del neoliberal priísta, Carlos Salinas de Gortari, quien vació las arcas de la Presidencia, y no contento con eso, dejó operar durante su sexenio a sus hermanos como "mercaderes del diez por ciento", socios y protectores de truhanes, al permitir impunemente que hicieran negocios al amparo de la presión que ejercía la figura del mandatario en los empresarios y políticos.

A ninguno de los que vivimos la época del salinismo (que se caracterizó por estar rodeada de muertes, "concertacesiones", y narcotráfico) nos tomó por sorpresa el arrepentimiento mostrado por De la Madrid, al manifestar que se había equivocado en su elección, pues al designarlo candidato del PRI (y en aquel tiempo eso era el equivalente a ser de facto el siguiente titular del Ejecutivo), causó un gran daño a México.

Para ello solo hay que remontarnos a 1994 y recordar que al terminar su sexenio nos dejó llenos a todos los mexicanos de deudas impagables, que causaron la pérdida del patrimonio de millones de mexicanos.

El grado de cinismo demostrado por Salinas y sus operadores, al pretender hacernos creer que De la Madrid estaba senil, afectado en sus capacidades neurológicas y aparte sedado, sólo nos refiere el poco respeto que tiene por la inteligencia de nosotros, los ciudadanos de este país, quienes jamás nos tragaremos una mentira más de este grupo de políticos corruptos y ladrones.

Sin lugar a dudas, la nota más triste la da la carta del ex presidente Miguel de la Madrid, retirando su declaración y desdiciéndose de lo que semanas antes había afirmado. Esto sólo habla de una actitud cobarde y nos marca como referencia nuevamente a un ser gris, sin honor y que tuvo la oportunidad de haber condenado con su dicho a su predecesor en los anales de la historia de México.

Lo educativo de esto es ver el grado de corrupción que genera el poder absoluto que anteriormente tenía la investidura presidencial, y que permitía todos los excesos que han flotado hacia la luz al paso del tiempo. No cabe duda que como refiere el dicho: el poder absoluto corrompe absolutamente. Ahora, las herramientas como el derecho a la transparencia y el acceso a la información, así como la red de internet, nos permiten tener más acceso a documentos y presupuestos que de otra forma nos serían ocultados por la autoridad.

Nunca más los ciudadanos de este país debemos permitir que se retorne a estas conductas que desgastan las instituciones nacionales. La política debe ser un medio para obtener el bien común, y mejorar las condiciones de vida de las personas a través de la eficaz aplicación de los recursos.

Ojalá así lo entiendan todos los candidatos de los diversos partidos que ahora se encuentran contendiendo por un puesto público. El verdadero reto es, como el Ave Fénix, poder cruzar el pantano sin mancharse.

* Industrial y académico.

analisis@notiemp.com
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas