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Opinión
![]() Luis David González González
Fragilidad económica y sanitaria
El Occidental
12 de mayo de 2009
SENTIDO COMÚN
En estos días en que los mexicanos nos hemos visto obligados por la prudencia a permanecer en "reclusión preventiva" en nuestras casas, nos permite arreglar desperfectos domésticos que requieren mantenimiento y siempre posponemos, convivir con la familia, ver series de televisión que nunca terminamos de ver, y por qué no, reflexionar y filosofar un poco sobre la fragilidad de nuestra condición humana. Un pequeño virus que ha mutado y tomado características de fortalezas propias de una evolución, ha puesto en jaque a prácticamente todo el planeta Tierra, ocasionando no sólo la pérdida de vidas, sino también la cancelación de vuelos, cierre de empresas y daños económicos por miles de millones de dólares. Sin lugar a dudas es alarmante lo contagioso que es esta nueva cepa de influenza, muy similar a la que vivió el Sureste asiático con la ya famosa "gripe aviar". El hecho de su mortandad sólo está fundamentado en la negligencia de aquellos que, sintiendo una serie de malestares, se automedican o simplemente no cuidan de su salud. No dudo de la importancia de las alertas emitidas por la WHO (World Health Organization), sino que si analizamos la mortandad que cada periodo invernal provoca la influenza estacional, es mucho mayor a la de la famosa "gripe porcina". Y ya que mencionamos a los cerdos, déjenme decirles que el simple hecho de haberlos mencionado dentro de la información que se lanzó a la población civil, automáticamente se cayó el consumo de sus productos y derivados, ocasionando con ello la pérdida de miles de empleos en el Sector Agropecuario. Hago esta reflexión porque todavía los mexicanos no podemos dimensionar el enorme hoyo financiero que nos ocasionará esta parálisis que hemos vivido en esta última semana de abril y mayo. Los daños colaterales en cientos de ramas de la industria y comercio, son incuantificables, y ha llegado a afectar a industrias como la cinematográfica, que ha tenido que posponer estrenos (esto aparte de la afectación causada por la piratería, que sí salió a tiempo con el material). Del Sector Turístico ni hablemos, porque el cierre de miles de restaurantes dejó sin ingreso a los meseros y cocineros, que viven prioritariamente de la propina de los comensales. Lo rescatable de esta situación de emergencia, es la solidaridad y disciplina con la que los mexicanos nos hemos conducido. El uso del tapabocas, del gel antibacterial, y el acatar las medidas precautorias de no salir más que a lo necesario, ha servido para paliar poco a poco la epidemia. Hemos visto testimonios como el que publicó un diario de circulación nacional, donde un empresario textil y su familia, se pusieron a fabricar tapabocas para regalarlos a las personas de escasos recursos. ¡No cabe duda, este tipo de crisis siempre sacan lo mejor de nuestro pueblo mexicano! Demostrémosle al mundo que ante una contingencia, todavía somos capaces de reponernos con trabajo, eficiencia y subsidiariedad. Ancestralmente nos hemos repuesto de muchas situaciones difíciles. No dejemos que el fantasma del derrotismo nos visite, mejor aún, vamos proponiéndonos aprovechar esta parálisis para "afilar el hacha" y salir pronto a reponer el tiempo perdido. * Industrial y académico. analisis@notiemp.com Columnas anteriores
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