Opinión
Óscar de la Torre Padilla
Las crisis partidarias

El Occidental
2 de mayo de 2009

Consideramos conveniente hacer algunos comentarios respecto a las tan traídas y llevadas crisis por las que atraviesan los partidos políticos.

Primeramente, queremos dejar muy claro que todos los partidos, sin excepción, han tenido que adaptarse a los cambios que viene experimentando la sociedad mexicana, y todos ellos, en mayor o menor grado, se han enfrentado a resistencias internas, divisiones y crisis más o menos severas, latentes o manifiestas, según el caso, las cuales se han agravado por los ataques y las críticas que entre sí se prodigan estas organizaciones, con el consecuente desgaste público y la pérdida de credibilidad en el sistema de partidos.

Hay quienes en lugar de ocuparse de su s propios asuntos y hacer propuestas convincentes, se dedican, como estrategia y por sistema, a criticar y culpar a otros de todo lo malo que acontece; tal es la situación en la que se ha pretendido colocar al PRI, achacándole todo lo negativo que afecta a nuestra sociedad. No queremos decir con esto, que los priístas desconocemos que nuestra organización política ha sufrido grave crisis.

Los priístas vamos a ser realistas y congruentes con lo que postulamos, vamos a dejar atrás las lamentaciones, para marchar hacia delante, a fin de transformar a nuestro partido en una organización política que convenza. Todo lo humano es perfectible y, consecuentemente, también lo son los partidos políticos. Sin falsas expectativas, el PRI tiene todo para lograr lo que sus militantes quieren.

Por otra parte, el PRI cuenta con una membresía extraordinaria de reconocidos profesionales y técnicos, de obreros y campesinos, de jóvenes y mujeres, de maestros y empleados, de trabajadores no asalariados y de empresarios nacionalistas; en fin, de una amplia gama de recursos humanos que le dan una importante dimensión como organización política.

Los priístas nos hemos propuesto desterrar el escepticismo y asumir una actitud positiva y propositiva, por eso, sin falsas expectativas y sí con realismo, determinación y firmeza, nos preparamos para enfrentar, con unidad y trabajo, y los retos de 2009.
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