Opinión
Rocío del Carmen Morgan Franco
Rocío del Carmen Morgan Franco
La Legislatura en los tiempos de la influenza

El Occidental
30 de abril de 2009

Esta LX Legislatura que está a una sesión de concluir su último periodo de sesiones fue, a todas luces, una legislatura completamente atípica.

Nadie podrá olvidar cómo arrancó, en qué condiciones y en qué circunstancias. De manera convulsa y en la incertidumbre, los legisladores y legisladoras tuvieron que tomar decisiones drásticas para garantizar la instalación, la continuidad de los trabajos, la funcionalidad de uno de los poderes de la Unión y con ello la continuidad y la funcionalidad de otro de los poderes de la Unión: la toma de protesta del presidente de la república.

Después de los polémicos resultados de la elección del 6 de julio de 2006, hemos de recordar, a la vuelta de estos casi tres años, aquella toma de tribuna de los partidos pertenecientes al Frente Amplio Progresista (FAP), integrado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), Partido Alternativa Socialdemócrata, Convergencia y Partido del Trabajo, para impedir que el presidente Vicente Fox rindiera su último informe de gobierno, obligó a los legisladores del Partido Acción Nacional (PAN) a asumir la gravedad de esta postura radical, que ya había anunciado que impediría a toda costa la toma de protesta del presidente Calderón.

Así, la LX Legislatura inició de manera convulsa, con fuertes enconos entre partidos y legisladores, pero siempre en la conciencia de no lastimar a las personas, en el ánimo de sentar bases de cordialidad y respeto para que, una vez superado ese momento político, pudiéramos sentarnos de frente a construir acuerdos que permitieran dar marcha adelante a nuestro país.

El suceso quedó registrado no sólo en el anecdotario personal, sino en la historia nacional. El resguardo de la tribuna por parte de los legisladores y legisladoras del PAN para garantizar la toma de protesta del presidente Calderón duró tres días. Contrario a lo que pudiera pensarse, esta actitud de los legisladores panistas consiguió gran parte del respeto (y me atrevería a decir que incluso la actitud causó admiración en algunos casos) por parte de los otros grupos parlamentarios, ya que, dicho por varios de ellos a la vuelta del tiempo, reconocieron que los panistas sacaron la casta, su fuerte convicción y la trayectoria de más de veinte años en el ejercicio de la resistencia civil activa y pacífica en el ámbito político-electoral.

También dicho por varios de ellos, nunca imaginaron que podríamos aguantar esos días, en condiciones precarias, resguardando la tribuna, sobre todo las legisladoras. Sin embargo, como comentaba, ello ayudó a sentar bases de respeto que nos permitió un trabajo fructífero durante estos casi tres años. Sobre todo porque intentamos siempre no personalizar el conflicto, de manera tal que no se lastimaran las personas.

La aprobación de la reforma electoral, de la reforma fiscal, de la reforma energética, la reforma al régimen de pensiones del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores al Servicio del Estado (ISSSTE), las importantes y vitales reformas en materia de seguridad pública y combate a la delincuencia organizada, los tres presupuestos de egresos federales aprobados por unanimidad, entre otros, no son asuntos menores; y ello habla de un clima de cooperación, negociación y búsqueda de acuerdos entre las fuerzas políticas que hoy permiten a México avanzar en estos temas y darles viabilidad a la economía, las finanzas, el ámbito laboral y la lucha contra la inseguridad en nuestro país.

Contrario a otras legislaturas donde los puntos de encuentro fueron escasos (o casi nulos), la LX Legislatura podrá entregar buenas cuentas a las mexicanas y los mexicanos. No soslayamos que pudimos avanzar más en otros temas igualmente importantes (en próximo artículo hablaré de los pendientes de esta legislatura); pero a pesar de la disposición de los grupos parlamentarios para hablarlos y negociarlos, ciertamente estos procesos son lentos y el tiempo muy poco (después también podemos hablar de la urgente necesidad de legislar en materia de reelección) para cubrir todos los temas de la agenda nacional.

Una legislatura atípica, que inició de manera atípica y que -como un karma- no podía terminar de otra manera. Esta semana estuvimos en el riesgo de no clausurar el periodo de sesiones como manda la Constitución, debido a la contingencia sanitaria que puso en alerta a todo el país y al mundo entero, por la epidemia de influenza porcina.

Así las cosas, la Junta de Coordinación Política se vio en la disyuntiva de celebrar las sesiones de la Cámara para sacar algunos últimos pendientes (solo los más urgentes y con mayor consenso), nombrar a la Comisión Permanente y clausurar el periodo, con la posibilidad de convocar a un periodo extraordinario, pasada la emergencia sanitaria, para concluir con los asuntos que quedaran pendientes.

La LX Legislatura está a punto de llegar a su fin. Una legislatura que dio de qué hablar y seguirá haciéndolo por la cantidad y la importancia de los temas aquí discutidos. Una legislatura atípica que inició en la incertidumbre y cuya conclusión se vio también en circunstancias atípicas. No podía ser de otro modo. Atípica LX Legislatura.

* Diputada federal por el PAN.

rmorganf@diputadospan.org.mx

www.blogsentrelagente.com.mx
Columnas

Cartones