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Opinión
![]() Sara S. Pozos
La epidemia que salvó al catolicismo
El Occidental
29 de abril de 2009
La epidemia que según fuentes oficiales lleva más de 150 muertos en los últimos días, esa denominada "influenza", salvó a la alta jerarquía católica de perecer y sucumbir ante la otra epidemia -esta sí ya en el nivel de pandemia- que la aqueja de años, y cuyos síntomas no pueden seguir ocultando.
La pederastia, delito que ha permanecido impune y que han perpetrado cientos -no uno o dos- de sacerdotes en todos los niveles y en muchos países del mundo, acababa de volver a la agenda mediática apenas hace unos días. Como ustedes recordarán, la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, capturó y desarticuló una red de pornografía infantil hace poco más de quince días. Cuando la PJDF realizó la rueda de prensa para dar a conocer el logro alcanzado, también nos enteramos que una de las piezas claves en la red era un sacerdote católico. A los pocos días de esa noticia, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), que se reunía en su búnker para delinear la política de los jerarcas en México, realizó unas declaraciones que dejaron perplejos hasta a los más acérrimos conservadores. La respuesta que provino del secretario general de la CEM, Leopoldo González, fue que la pedofilia "humanizó" a los curas, los cuales no eran "comprendidos" -según la visión del secretario- por practicar actos aberrantes con niños y adolescentes. La jerarquía católica, congruente con la corrupción e impunidad que ha tenido a lo largo de su propia historia, no sólo defendió el delito de pederastia, sino que consideró que dichos actos "hacen más humanos" a los sacerdotes ante los feligreses. Si la lógica racional y de intervención del secretario general de la CEM fuera correcta, bien podríamos afirmar que cualquier delito cometido -el narcotráfico, por ejemplo- hace más humanos a quienes lo practican y los hace ver más humanos a quienes simpatizan con dicha práctica. Luego entonces, las palabras de Leopoldo González sugieren, ciertamente, un llamado a cometer estos delitos que ante los ojos de la jerarquía católica, quedarán impunes y antes los ojos de la feligresía, los harán "más humanos". ¡Qué vergüenza! El tema de la pederastia practicada bajo las sotanas de los curas católicos no es nuevo. El escandaloso y denigrante caso del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, golpeó con fuerza a la prelatura personal de Juan Pablo I,I quien extendió su manto y protección (impunidad y corrupción, pues), a favor de la orden católica, y al mismo tiempo evidenció la lucha de poderes dentro del catolicismo. Columnas anteriores
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