Opinión
Luis David González González
Guadalajara, la megalópolis

El Occidental
14 de abril de 2009

SENTIDO COMÚN

La gran Guadalajara, anteriormente denominada "Ciudad de las Rosas", se ha convertido no sólo en la segunda ciudad más grande de México, sino en una de las principales ciudades de América Latina. El término "megalópolis" fue introducido por el geógrafo francés Jean Gottmann, para definir el conjunto de ciudades conurbadas con millones de habitantes.

Es el caso pues, de la zona metropolitana que alberga en conjunto a las ciudades de Guadalajara, Tonalá y Zapopan, así como las villas de Tlaquepaque y Tlajomulco, y otros tantos municipios como El Salto y Juanacatlán, y muy próximamente Ixtlahuacán de los Membrillos, Tala y Acatlán de Juárez.

Nuestra querida Perla Tapatía ha tenido un crecimiento exponencial sostenido durante las últimas tres décadas, hasta ahora que llegamos a los siete millones de habitantes. La participación distributiva recae en los dos municipios más grandes; como Guadalajara, con 33.6 por ciento de la población, seguido por Zapopan, con 29.6 por ciento.

Sin embargo, si se conservan los índices de crecimiento, se espera que para 2030 estos pesos proporcionales se inviertan, para que la primera ocupe el segundo lugar con 22.5 por ciento y Zapopan el primero con 31.1 por ciento. Así mismo, Tlajomulco habrá crecido exponencialmente (2.7 veces) hasta alcanzar 12.8 por ciento, rebasando así en participación de población a la ciudad de Tonalá (12.5 por ciento).

Este pronóstico reservado asegura un gran reto para los presentes y futuros gobernantes, al tener que hacer la metropolizacion real de los servicios básicos que demanda la población, para eficientarlo y así poder cubrir la demanda de la ciudadanía.

Los esfuerzos que se han realizado al respecto han sido exitosos, como el caso de la distribución del agua potable, los vertederos de basura y muy seguramente veremos próximamente el de la policía.

No hay que descartar el apoyo presupuestal prestado por el Gobierno del Estado de Jalisco, que asume como propio el reto de modernizar el sistema de transporte público metropolitano a través de las líneas de autobuses articulados, lo con lo que se pretende desincentivar el uso del automóvil, disminuir el parque vehicular de autobuses urbanos y agilizar así la ya constreñida vialidad urbana.

La continuidad del Periférico y algunas otras obras de infraestructura vial, como puentes y pasos a desnivel, eran demandadas desde hace tiempo por todos los tapatíos, quienes siempre vemos nuestros impuestos (más específicamente el de la tenencia) dilapidados en gasto corriente y no en inversión de obra pública, e incluso hemos sido rebasados por otras ciudades con mejor planeación como Aguascalientes, León y Colima, sólo por dar algunos ejemplos.

Los esfuerzos hechos por los municipios muchas veces son criticados; sin embargo, si vivimos en una gran ciudad debemos acostumbrarnos a las molestias que muchas veces ocasionan los desvíos de tráfico o la falta de clientela, pues esta inversión regularmente repercute en el mediano plazo en un entorno urbano favorable.

Lo verdaderamente importante es que los contratistas realicen a tiempos acelerados, los trabajos respectivos para perjudicar lo menos posible a los vecinos y comerciantes que colindan con las obras.

Lo verdaderamente importante es que todos los habitantes empecemos a tomar conciencia del gran reto que tenemos como habitantes de una megaciudad, y comencemos a tener acciones no sólo en materia ecológica, como separación de basura, ahorro de agua y energía, sino también de tolerancia a la diversidad, conservación del entorno urbano y sobre todo de civilidad en la convivencia urbana; pues al vivir en esta ciudad, cada día aumentará nuestro nivel de estrés, pero también las oportunidades de desarrollo.

* Industrial y académico.

analisis@notiemp.com
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