Opinión
Mujer Empresaria
Trinidad Terrazas Gastélum
El verdadero negocio de la salud

El Occidental
14 de febrero de 2009

Para los mexicanos, enfermarse se ha convertido en un calvario. Es toda una odisea si por desgracia contraemos alguna enfermedad. El antes médico familiar que con sólo cruzar el umbral de nuestra casa nos curaba, ha quedado en el pasado.

Los médicos de antaño eran tan atinados en sus diagnósticos, que con sólo ver al paciente, platicar un rato y escuchar sus síntomas, sabía perfectamente qué enfermedad le aquejaba.

¿Dónde quedaron esos médicos de vocación? Aquellos que verdaderamente se preocupaban por sus pacientes, y que se interesaban por la evolución de la enfermedad.

Total, que los mexicanos estamos verdaderamente desamparados en lo que se refiere a servicios de salud. Por un lado, el nefasto Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que cada día presta peor atención a sus pacientes por la falta de medicamentos y presupuesto, aunado al trato inhumano que se da a los derechohabientes que no tienen más remedio que acudir a la consulta, que más que consulta se convierte en un verdadero víacrucis.

Pero lo verdaderamente escandaloso, es la medicina particular hoy en día. Basta ver la cantidad de Unidades de Patología por toda la ciudad para darnos cuenta que la medicina se ha convertido en un saludable negocio. Qué bueno que presten un servicio, no estoy en contra de que lo hagan, pero pienso que los análisis se han convertido en un abuso médico.

Unidades que son edificios elegantes, con diseños modernos, decoración impecable, personal uniformado, con una organización de primera. Cualquier servicio tiene que ser ordenado por un médico para que pueda ser atendido el paciente. Llega uno al lugar con previa cita o sacando un ficha. Regularmente están llenos de personas esperando en salas muy elegantes, con aparatos de agua, refrescos y botanas.

Lo que impresiona es la cantidad de análisis clínicos que ahora solicitan los médicos. Nombres impronunciables que en la vida habíamos escuchado y ahora, son análisis imprescindibles para un buen diagnóstico. Si uno padece de cualquier dolor, acudes al médico, y antes que nada, da la orden para practicarse por lo menos 10 ó 12 diferentes análisis clínicos.

¿Hasta qué punto serán necesarios tantos análisis? Dónde quedó el ojo clínico que decían tener los médicos cuando eran certeros en el diagnóstico? ¿Por qué hacen gastar tanto dinero al paciente? Y sobre todo, lo someten a sufrimientos, esperas y ansiedad durante los mismos análisis. Si uno no se muere de la enfermedad, se muere de la impresión de verse sometida en esos aparatos tan sofisticados.

Ahora para enfermarse, hay que ser rico, o tener una cuenta bastante gorda en el banco. Porque si no tienes dinero para el médico, medicinas, análisis clínicos, hospitalizaciones, te vas a la otra opción, que es el Seguro Social, y como está en estos momentos, más vale morirse... antes de agonizar en una de sus clínicas.

El otro lado, los seguros de gastos médicos. Los médicos ven una mina de oro en el paciente. Se aprovechan de lo anterior y sugieren sin ética alguna, operaciones o tratamientos innecesarios.

Otro gran negocio. Si tenemos seguros de gastos médicos, malo, si tenemos Seguro Social peor. ¿Para dónde hacernos? Ingresar en cualquier hospital particular es verdaderamente prohibitivo. Cobran más caro que cualquier hotel de cinco estrellas o de Gran Turismo, con la diferencia de que en un hospital la comida es ingrata y el servicio pésimo. Todo bajo nuestro propio riesgo, porque nadie se hace responsable de nada.

Basta ir a cualquiera de estas Unidades de Patología o cualquier hospital, para comprobar cómo hacen firmar al paciente una carta en la que se deslindan de cualquier responsabilidad. Si le hace reacción alérgica tal o cual medicamento, si el análisis practicado le ocasiona un moretón o una lesión o si la operación no resultó. No son responsables de nada. Uno está allí como un borrego al matadero. Completamente indefenso. Y encima pagamos dinerales por tales servicios.

¿Recibirán los médicos porcentaje de estos servicios al recomendar tal o cual Unidad de Patología o Laboratorio? Cuestiono. Ojalá me equivoque. Lejos quedaron aquellos médicos de corazón y vocación que incluso atendían sin cobrar a un buen porcentaje de su clientela cuando veían la necesidad económica de éstos.

Están en vías de extinción, pero quiero creer que aún existen. Porque los que sí son muchos, son los que trafican con la salud. Y con el miedo. Ni se diga con el virus aviar, que el miedo se ha extendido en el mundo entero. El virus de la influenza, de papiloma humano o lo que esté de moda. La gente muere de miedo. Y los doctores se encargan de eso.

En lugar de educar en la medicina preventiva, atemorizan para que el paciente esté siempre cautivo en su consultorio. No curan, sólo atemorizan. La medicina reinante, se ha convertido en un robusto negocio.

* Empresaria y analista.

analisis@notiemp.com
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