Opinión
Mujer Empresaria
Trinidad Terrazas Gastélum
Frente a nosotros, la riqueza del siglo XXI

El Occidental
7 de febrero de 2009

En la antigüedad, uno de los más célebres filósofos, Aristóteles, consideraba contraria a la naturaleza la riqueza del individuo; pensaba que más allá de la autosuficiencia, la riqueza era producto del robo y como cualquier ecologista fundamentalista de hoy -que predica la sencillez y piensa que el consumismo es una maldición, Aristóteles sería uno más en sus filas.

Gabriel Zaíd, autor mexicano, escribió alguna vez: "la riqueza es, por encima de todo, una acumulación de posibilidades". Y estas posibilidades son tan amplias que necesitaríamos más papel que este periódico para poder enumerarlas.

En el lenguaje coloquial o cotidiano, el término se refiere por lo menos a la cuestión económica. Para algunos, la riqueza significa tener un poco más de lo que dicta su necesidad subjetiva. Para otros, ninguna cantidad es suficiente.

Decía un refrán mexicano: "Más tiene un rico cuando empobrece que un pobre cuando enriquece". Aquí entra la jerarquización de la riqueza, según el concepto que tengamos de ella.

Para una madre de familia que ve que su hijo se está muriendo de hambre, un plato de frijoles al día puede significar una riqueza desmedida. Tampoco la riqueza es sinónimo de dinero, como se malinterpreta la mayoría de las veces.

El dinero es sólo una representación más de una lista interminable que significa la riqueza en el individuo. Los seres humanos llevan milenios produciendo riqueza y a pesar de eso, la pobreza es un azote en muchos lugares de la tierra y la realidad es que sí hemos ido mejorando en este sentido.

En general, el nivel de vida de las personas de todo el mundo ha mejorado en mucho en comparación con las condiciones que se vivían hace dos siglos. Y esto no se ha logrado fabricando automóviles, celulares, motores, aviones, sino que se ha materializado mediante la invención colectiva de lo que ahora se llama "sistemas de riquezas" y que ahora se cuentan entre los inventos más importantes de la historia.

Y uno de estos sistemas de riqueza ha sido la agricultura, que será el rubro más importante de los próximos veinte futuros años de la humanidad. La futura riqueza agropecuaria tiene muchos nombres: biocombustibles, hidroponía, orgánico, natural y otros más.

Los alimentos básicos y no básicos salen de la tierra, esa es una verdad innegable, y los seres humanos estamos miopes ante esa realidad y le hemos dado al campo el último renglón en la importancia de las prioridades de la verdadera riqueza de este milenio.

La conciencia de que estamos en el umbral de una revolución alimentaria más que de una crisis alimentaria, será el parteaguas para resolver los graves problemas mundiales de hambruna.

Alimentos hay en el mundo, lo que no hay es el equilibrio y la cultura para conocer los verdaderos alimentos que nutren y que no dañan.

Está pues en manos de los gobiernos y la sociedad civil concientizarnos de esta nueva revolución mundial de alimentos, y ponernos las pilas para entrar en acción e incorporar a nuestros países la verdadera riqueza que está en nuestra madre tierra.

* Empresaria y analista analisis@notiemp.com
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